Capítulo VII

La Polonia Popular y la actualidad

1945 – hoy

Tras la guerra, Stary Sącz era una villa tranquila de tiza, grava y una plaza histórica. A finales de siglo vivió su día más grande, cuando el papa proclamó santa a Kinga, y en el siglo XXI fue declarado Monumento Histórico Nacional.

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Después de la guerra asumieron el poder en Sącz los consejos nacionales, y la villa fue haciendo recuento de sus pérdidas y volviendo poco a poco a la vida diaria. La comarca no estaba tranquila: en 1947 la Operación «Vístula» alcanzó a los lemkos del sudeste del distrito. Pero los amantes del pasado del lugar no esperaron a tiempos mejores. En 1948 se aprobaron los estatutos de la Sociedad de Amigos de Stary Sącz, fundada por Wiktor Bazielich, Antoni Królik, Józef Paszkiewicz y Roman Cesarczyk. Ese mismo año, el 28 de agosto, se creó un liceo de enseñanza general, en el que se matricularon 199 alumnos.

Tiza, grava y adoquines

La economía del Sącz de posguerra era pequeña y artesanal. En 1949 se renovó la plaza, empedrada con cantos rodados. En 1950, en la confluencia del Dunajec y el Poprad, empezó a funcionar una gravera cuya grava se llevaba a la construcción de Nowa Huta. En 1954 la Cooperativa de Inválidos «Spójnia» puso en marcha una fábrica de tiza escolar. Llegó a dar trabajo a 70 personas, y en los años setenta producía más de 700 toneladas de tiza al año, de modo que más de un escolar en Polonia escribía en la pizarra con un pedacito de Stary Sącz. Funcionaba también la cooperativa de curtidores «Poprad», y a finales de los años cincuenta surgió un nuevo tejar. En torno a la villa seguía reinando la agricultura, que ocupaba el 89,2 % de la superficie.

Alguien se dio cuenta, sin embargo, de que la mayor riqueza de la villa era ella misma. A mediados de los años cincuenta el centro de Stary Sącz quedó protegido como conjunto urbano histórico (rezerwat urbanistyczny). En 1956 las colecciones del zapatero Józef Paszkiewicz llegaron a la Casa na Dołkach como Sala Regional. Desde 1976 funciona allí el Museo Regional Seweryn Udziela. En agosto de 1957 la villa celebró por todo lo alto su 700.º aniversario, y para la ocasión Marcin Szeligiewicz compuso un toque de clarín (hejnał).

Los años sesenta y setenta trajeron la traída de aguas (1955, modernizada en 1974), el mercado de ganado del Wielki Wygon (1961), la urbanización Tysiąclecia con once bloques de viviendas (1961–1965) y un nuevo puente sobre el Poprad. El 1 de septiembre de 1964 se inauguró el nuevo edificio del liceo en la calle Partyzantów, en 1974 la biblioteca, y desde 1977 se construyó la urbanización Słoneczne. Tras la reforma de 1975 el municipio perteneció al voivodato de Nowy Sącz, y la villa se convirtió en gran medida en ciudad dormitorio de Nowy Sącz. La población crecía: de unos 4500 habitantes tras la guerra a 7420 en 1980. En 1987 se creó el Parque Paisajístico del Poprad, con sede en Stary Sącz.

Música antigua y elecciones libres

En 1975, por iniciativa de Stanisław Gałoński, sonó el primer Festival de Música Antigua de Stary Sącz. Hoy lleva el nombre de «Omnia Beneficia», por una pieza medieval anotada en los manuscritos de las clarisas hacia 1300. Setecientos años después de Kinga, la música volvió a llenar los muros del convento.

El cambio de régimen llegó a Sącz el 27 de mayo de 1990, con las primeras elecciones municipales libres. Fueron alcaldes, sucesivamente, Maciej Szuflicki, Marian Cycoń, Marian Kuczaj, de nuevo Marian Cycoń y, desde 2012, Jacek Lelek. Marian Cycoń ocupó el cargo en total 4388 días, más que nadie en la historia. Desde el 1 de enero de 1999 el municipio pertenece al distrito de Nowy Sącz, en el voivodato de Pequeña Polonia.

El día en que llegó medio millón

El día más grande de la historia de la villa fue el 16 de junio de 1999. Los preparativos comenzaron apenas unos meses antes: el comité organizador se constituyó el 24 de febrero, la primera palada se dio el 1 de abril, y 459 donantes reunieron 590 000 eslotis. Los organizadores esperaban entre 300 000 y 400 000 peregrinos, y llegaron más de 600 000. Una niebla espesa hizo que el papa viajara desde Limanowa en coche.

En las praderas de Stary Sącz, Juan Pablo II proclamó santa a Kinga. Pronunció entonces unas palabras que se recordaron largo tiempo: «No tengáis miedo de ser santos». Saludó aparte a las clarisas, que por primera vez en más de setecientos años salieron de la clausura. El altar de madera, proyectado por Zenon Remi, iba a trasladarse a Nowy Sącz, pero tras la oposición del alcalde Kuczaj el obispo Skworc decidió en agosto de 1999 que permaneciera en su sitio. Hoy, junto al altar, se alza la Casa del Peregrino «Opoka», bendecida el 29 de junio de 2010.

La villa correspondió al papa con la ciudadanía de honor, concedida el 27 de octubre de 2003 y entregada en el Vaticano el 5 de noviembre. El 20 de junio de 2016 se dio a conocer el decreto por el que santa Kinga sustituyó a santa Isabel como patrona de la villa. El 16 de junio de 2024 se celebraron los 25 años de la canonización con la presencia del cardenal Dziwisz.

La nueva plaza y el Monumento Histórico Nacional

El siglo XXI transformó la villa gracias a los fondos europeos. El 29 de abril de 2006 comenzó la reforma de la plaza, por unos 10 millones de eslotis, antes del 750.º aniversario de 2007. En su superficie se colocaron unos 1 250 000 adoquines («kocie łby»). En 2006–2008 se construyó la circunvalación, con el Puente atirantado de Santa Kinga, de 328,8 metros de longitud. No faltaron las calamidades: durante la riada de 2010 el agua inundó casas en Cyganowice, Barcice y Popowice, y el 4 de junio el Poprad derribó dos tramos del puente ferroviario de hierro de 1876, que había sobrevivido a las dos guerras.

Después llegaron inversiones que aprovechan vecinos y visitantes. Desde 2013 se celebra en la villa el Pannonica Festival. En 2018, en la antigua gravera, se abrió Bobrowisko, un enclave natural con pasarela y observatorios de fauna, galardonado con el Premio Witkiewicz. En 2021 llegó a Stary Sącz la ruta ciclista VeloDunajec; el 7 de marzo de 2022 se inauguró la nueva sede del Centro de Cultura y Arte Ada Sari, y en octubre de 2024 la «pequeña circunvalación».

La distinción más importante llegó el 10 de diciembre de 2018. Por decreto del Presidente de la República de Polonia, el conjunto del casco antiguo de Stary Sącz, junto con el convento de las Hermanas Clarisas, fue declarado Monumento Histórico Nacional (Pomnik Historii), es decir, un bien de especial importancia para la cultura de Polonia. El convento que fundó Kinga hace más de setecientos años sigue vivo. En 2015 vivían en él 29 hermanas, y el 24 de octubre de 2024 fue elegida abadesa sor Antonina Kowalska. La villa cuenta hoy con unos 8600 habitantes, y todo el municipio con más de 23 000.

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