Una pequeña capilla sobre un manantial, adonde desde hace siglos acude la gente con botellas y con una oración. Es uno de los rincones más recogidos de la ciudad.
Cuenta la tradición que el agua brotó aquí por mandato de la duquesa Kinga. Los eruditos ven en este relato más bien el recuerdo del Młynówka, un canal que traía el agua desde un estanque al pie de la Miejska Góra. Los peregrinos saben lo suyo y vienen con botellas, como hace siglos. Kinga pasó en Stary Sącz los últimos años de su vida y murió en el convento de la ciudad el 24 de julio de 1292. Desde entonces su nombre está aquí por todas partes, también junto al agua.
La capilla de mampostería se alza aquí desde 1779. Sustituyó a otra más antigua, de madera, y se salvó a pesar de las desamortizaciones austriacas. A este lugar se vincula la curación del profesor Marian Starczewski en 1974. En 1998 la Iglesia la reconoció como el milagro necesario para la canonización de Kinga. Desde 2010 el entorno de la fuente ha sido rehabilitado.
Venga sin prisa, mejor de camino entre el convento y el Altar Papal. Es un lugar silencioso y sencillo. No hay mucho que ver: basta con detenerse.




